miércoles, 30 de septiembre de 2009

Ultimos dias y Lista de libros



"Doy un aviso. Lo primerito, es que hoy a medianoche acaban la sección creativa de septiembre. Os recuerdo, que trata de enviarme relatos o microrelatos a conexion_inconsciente_24@hotmail.com, y colgaré el mejor de ellos en mi blog junto con una pequeña publicidad del blog de la persona elegida ^^"

Daos prisa! ^3^

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Por otra parte, os pondré la lista de agosto y septiembre de libros leidos hasta el momento.
La otra vez no pusiera asi que pongo agosto y septiembre juntitos
^^

Agosto:
41. El circo de los malditos de Laurell K. Hamilton
42. Ghostgirl de Tonya Hurley
43. Pink Prisoner
44. Marmalade Boy II de Wataru Yoshizumi
45. Marmalade Boy III de Wataru Yoshizumi
46. Marmalade Boy IV de Wataru Yoshizumi
47. Abran paso a mis nunga-nungas de Louise Rennnison
48. Bailando en mis bragas invisibles de Louise Rennison
49. Cantos de súcubo de Richelle Mead
50. El cuaderno de Noah de Nicholas Sparks
51. Marmalade Boy V de Wataru Yoshizumi
52. Mamalade Boy VI de Wataru Yoshizumi
53. El cachondísmo cósmico y las brasas del amor de Louise Rennison
54. El trono envenenado de Celine Kiernan
55. Hijos de Dragón IV: Los reinos del Fénix de Lucía Glez. Lavado

Septiembre:
56. La canción de la princesa oscura de Javier Bolado
57. Bestial de Alex Flinn
58. ¿Quién se ha comido mis atrapachicos? de Louise Rennison
59. El cachas de los shorts peludos de Louise Rennison.
60. Amooorrr es cosa de muchos de Louise Rennison
61. Willow de Julia Hoban
62. Ciudad de ceniza de Cassandra Clare

martes, 29 de septiembre de 2009

Sobre muá! xD


Bueno, que si que me decidí a hacer este post porque me apetecía así de simple. No voy a poner fotos ni os voy a contar nada más allá de lo superficial, porque espero que todos entendáis que Internet no es el mejor sitio para andar desperdigando información de ese tipo, pero os puedo decir algunas cosillas. Bueno este post a lo mejor se divide en otros, depende de si un dia se me ocurre algo nuevo que contar xD

Bueno, lo primero que debeis de saber, xD es que no me llamo Victoria, eso para empezar. Me llamo Vania. (Sí, es raro, pero yo no lo escogí >.<)
Las cosas que adoro aparte de leer, eso por supuestísimo, aunque creo que va implícito en todo el blog en sí. Me gusta mucho la música. Tanto escucharla e imaginarme todo tipo de cosas con la música de fondo, o dormir con un par de cascos en el oido, o bien tocarla. Toco el piano y violin desde pequeña. Me gusta también dibujar, aunque se me da mejor copiar otro dibujo ya hecho, que hacerlo yo. Adoro cantar... sin opiniones al respecto, claro xD Me gusta escribir, aunque no lo hago tan a menudo como quisiera, no soy muy constante para eso, la verdad.
Bueno por otra parte, relacionada con la operación, me dijeron que tenia una enfermedad relacionada con el intestino. Es una putada, ciertamente, pero forma parte de mi vida, y ni me averguenzo ni me lamento por ello, al fin y al cabo podia haber sido peor, no? Bueno, pues llevo tres años con esto, y tuve que ingresar varias veces al año. Trata de heridas en el intestino que hace que no pueda pasar bien la comida, y bueno cuando iba al hospital era para eso, para curar las heridas. Ahora en la operacion me quitaron un trocito que llevaba mucho tiempo mal, y ahora estoy practicamente sin enfermedad, (hasta que salga algo nuevo, s para toda la vida) y yo me alegro mucho, por eso no estaba nerviosa sino contenta. Bueno dejo por hoy, xD que no me apetece seguir escribiendo la verdad. Hay que ser sinceros. xD
Un besazo!!!!!
Vania

lunes, 28 de septiembre de 2009

Reseña de Willow de Julia Hoban


Willow Randall tiene problemas, bastantes problemas. A sus dieciséis años con un triste permiso de conducir, sufrió un accidente de tráfico con su familia. La cosa es que ella iba al volante. La cosa es que sus padres murieron.
Ahora todo es distinto, con un sentimiento de culpabilidad que la corroe por dentro. Ella vive en un mundo aparte. Vive con su hermano, la mujer de éste y su hija. La relación de entre ellos es bastante peculiar. Su hermano que la trata como a una invitada, con cortesía pero sin afecto. Su nuera que intenta hacerle la vida un poco más fácil y su pequeña sobrina, de la que no puede evitar sentir celos.
Todo es un caos de sentimientos. Por una parte siente que ha estropeado la vida de su hermano. Le ha dejado sin padres, con una carga (ella) y encima tienen que recortar gastos para llevar una vida más o menos en la media. Nada es como él había soñado.
Muchas de estas cosas hacen que Willow necesite suplantar ese dolor con algo, ese dolor interior con algo físico, y ese algo es la cuchilla. Si, el mundo de Willow se va por el desagüe rápidamente. Pero todo empieza a vislumbrar un camino, una salvación con la llegada de Guy. Un curioso chico enamorado de Tristes Trópicos y fan de la antropología. De verdad... ¿Qué puede significar Guy en la vida de Willow? Y si ese secreto que tanto quiere ocultar... ¿Sale a la luz?

Willow es una novela realista y dura, con su historia de amor incluida, con absolucion. Puedes ver que siempre queda esperanza, puedes ver que siempre en la vida hay un camino hacia la libertad, una vía de escape. Este libro, como pocos me han enganchado y me ha encantado, todo hay que decirlo... Yo lo recomiendo!
Un besoo!

P.D: Muchisimas gracias a todos los que os habeis preocupado por mi, el otro día estuve pensando y voy a hacer un post en el que cuenta algo más sobre mi, pero lo que ahora quiero deciros es GRACIAS, por que para mi ha sido muy importante todos los comentarios y me habeis echo sacar una sonrisa.

martes, 22 de septiembre de 2009

Una despedida..? (no xD)


Hola bloggeeros!

Bueno, pues informaros, con todo mi pesar, que una servidora, no sabe si va a poder actualizar los próximos días, espero que si, pero no lo tengo seguro, así que por si acaso aviso de que no desapareceré del mapa, >.<>

Ya a la venta El conductor de almas y Ciudad de ceniza



Conductores de almas de Laura Whitcomb, ya a la venta!


Si quieres saber de que, pincha aquí




Y hoy a la venta

Cazadores de sombras II:

Ciudad de ceniza


No se como estaréis vosotr@s pero yo estoy que no quepo en mi!!



Aqui os dejo la sinopsis:
Clary Fray solo desea una cosa: poder tener una vida normal. ¿Pero qué es normal cuándo eres un Shadowhunter, tu madre está en coma por arte de magia y tú puedes ver hombres lobo, vampiros y hadas? Si Clary abandonara el mundo de los Shadowhunters, podría pasar más tiempo con su mejor amigo Simon, que ahora se ha convertido en algo más que eso. Pero los Shadowhunters no van a dejarla marchar tan fácilmente - especialmente Jace. Lo único que ella puede hacer para salvar a su madre es localizar a Valentine, quien probablemente esté loco, algo demoníaco - pero también su padre.Las cosas se complican: alguien en Nueva York comienza a matar a niños. ¿Está Valentine detrás de estas sospechosas muertes? Y si es cierto, ¿qué pretende?

domingo, 20 de septiembre de 2009

Conexión Inconsciente Cap. 4


Bueno, sigo esperando, haber quien comenta y quien no... En fin, fuera de esto, decir que esta obra está protegida por Safe Creative así que nada nadita de copiar >.< color="#ff9966">¡leer!



Capítulo 4: Cuando por fin…

Comimos sin mayor conversación que la de la criada lavando platos en la cocina. Me sentía bastante incómoda. Por una parte quería alejarme de él, por otra, quería sentirle muy cerca, quería sentirlo una parte de mí.
-Estás muy callada. –dijo interrumpiendo el silencio.
-Si, lo se. No tengo ganas de hablar.
Siguió comiendo en silencio. Terminamos, y rápidamente vino la sirvienta con el postre. Eran un par de flanes, con una pinta exquisita. No perdimos mucho tiempo con ellos.
-Ven, te quiero enseñar la casa. –tomó mi mano y me condujo hacia las escaleras.
Empezamos por la derecha, y me enseñó el cuarto que antes era de sus padres. Tenía una cama con dosel preciosa, y las paredes estaban pintadas con un rosa muy suave, con el que podías descansar la vista. Había un par de mesillas a cada lado de la cama, y un gran tocador justo enfrente, era como la habitación de cualquier muñequita.
-Es preciosa. –sentencié sinceramente.
-No es lo único precioso que hay por aquí.
Le miré y él sonrió de lado. Creo que mi corazón se paró un instante, dejándome sin respiración.
-Vamos. –animó.
Me volvió a coger la mano, y pasamos a la siguiente habitación, era un especie de salita de estar, todo muy refinado, y a la vez rústico, me encantó también. Aquella casa era el sueño de cualquier persona. Tenía una mesa de madera tallada en el medio, y un par de sillas alejadas, con filigranas a los lados. Lo más bonito era el ventanal que ocupaba toda la pared de un lado, y que se pudiese ver la ciudad, enfrente había un sofá, también a estilo rústico, para que pudieras contemplar todo el tiempo que quieras sin cansarte.
El siguiente cuarto, consistía en una especie de despacho, con ordenador, y muchos papeles enjaulados en archivadores. Era agobiante, pero se estaba bien, si te acostumbras, o eso creo.
-Mira, ésta es mi habitación. –me quedé estupefacta. –Tu… ¿habitación?, ¿estás seguro? –que pregunta más estúpida, ¡claro que estaba seguro!
Se rió a carcajada limpia, y yo dejé de contemplar por un segundo la habitación para contemplarle a él. Él lo notó.
-¿Por qué me miras así? –preguntó sin reproche en la voz.
En el fondo, él también sabía la respuesta.
-Porque nunca te había visto reír tan relajado. –contesté con la mayor naturalidad que me fue posible.
No contestó, se sentó en un sofá que había por allí, y me invitó a sentarme con él.
Desde allí, pude ver a la perfección la magnífica cama negra de matrimonio. Que por cierto, es gigante. Vi todas las estanterías que había con libros, algunos con mejor pinta, otros tenebrosos.
-Cuéntame lo de tus sueños. –incitó.
Dudé un segundo, pero decidí que tenía derecho a saberlo.
-Bueno, vamos con la cara casi toda cubierta, aunque tú menos, puedo verte y reconocerte. Luchamos con espadas, pero tú lo haces mejor que yo. Acabo siempre en las mismas escaleras tirada con miedo de morir, pero me salvas la vida… Siempre lo haces, te vas.
Me salté la parte en la que hablábamos y él no me reconocía, aunque eso se puede deber al hecho de estar casi toda tapada.
No dijo nada, y yo preferí que lo hiciese, porque no era bueno lo que estuviese trajinando, eso seguro.
-No debes temer de mí, Anaís. –contestó al final.
-Eso es fácil decirlo. –murmuré más para mi misma.
-Escúchame, -ordenó sacudiéndome los hombros.- Nunca, en la vida, por mi propia voluntad, te haría daño, ¿Entiendes? Nunca.
Estaba totalmente serio. Tendrá razón, supongo. No creo que me haga daño, son solo sueños, pesadillas, nada más. Me acerqué a él, con ganas y esperanzas. Ahora nadie nos puede interrumpir, nadie. Me acarició la mejilla con ternura, y me apretó más a él. Empezamos a respirar los dos entrecortadamente. Por fin, por fin ese beso se hará realidad. Cubrimos casi toda la distancia que queda. Pero parece ser que todo lo bonito acaba sumergido en el fondo del mar, por lo menos para mí.
-Señor, disculpe, -se queda en silencio unos segundos hasta que reacciona.- ¡Ah! Disculpe, luego vuelvo, parece que hoy no es mi día. –reconoció y se rió tontamente.
-Estaba a punto de decir lo mismo –dije mordazmente.
Salió silenciosamente. Me arrepentí al instante de mis palabras, y miré casi con temor a Leo.
-¿Tienes muchas ganas de besarme?
Se estaba riendo de mí, como no.
-Seguro que no besas ni la mitad de bien que seduces.
Esbocé una extraña sonrisa, y un brillo travieso apareció en sus ojos. Me levanté de pronto, sin saber muy bien por qué.
-Además, si quieres besarme, tendrás que encontrarme primero.
-Pero si estás aquí.
Estaba muy desconcertada, pero yo cada vez más feliz por el transcurso de éste extraño juego. Me reí sin máscara y sin nada que pudiese impedírmelo.
-Cierto, estoy aquí, pero ya no.
Eché a correr con todas mis fuerzas, y pude sentir como se levantó del sofá y se puso a perseguirme. Parecíamos dos críos, pero dos críos muy felices, que era lo importante. Salí de la casa, y me fui sin dudarlo por el jardín adelante. Encontré muchos árboles, y un bonito lago en la parte trasera. ¡Buff! Parece un multimillonario, mejor dicho, es un multimillonario. Me reí en voz baja cuando oí las suaves pisadas de Leo cuando rozan con las hojas, y la hierba. Me escondí detrás de un árbol, procurando que no me viese.
-Anaís, sabes que te voy a encontrar, así que sal ya y no derroches lo poco que te queda de dignidad.
Me dieron ganas de darle una patada, pero lo había dicho con la respiración entrecortada de tanto correr y riéndose, así que no le di importancia.
-Vaaamos, no soy el lobo, puedes salir. Por lo menos no te voy a comer, otras cosas ya lo veremos.
Sentí como el calor se me arremolinaba en las mejillas, e intenté disimularlo a pesar de que no me estaba viendo, aunque yo a él tampoco. Estuvimos unos minutos en silencio, ¿Dónde estaría? Me moví unos pasos hacia delante, oí unos ruidos lejanos, y unos brazos me rodearon la cintura, me giré rápidamente, asustada, y como un haz de luz nuestros labios se pegaron. Me sentí extraña unos segundos, pero mis manos fueron igualmente alrededor de su cuello. Nos besamos con pasión, como si fueses una pareja de toda la vida. Era un sentimiento raro que no podría describir, pero si me sentí completa, y supe desde ese mismo instante, que no quería dejar de sentirme así. Comprendida, protegida y sobre todo feliz. Rodeé su cuello con mis brazos, y nos tiramos despacio sobre la hierba. Me colocó suavemente encima de él y nos seguimos besando. Paramos un segundo para coger aire, pero no estuvimos mucho tiempo separados, ya que yo necesitaba rozar mis labios con los suyos, sentir su saliva en mi boca y su lengua recorriendo sitios insospechados e inexistentes hasta el momento.
-Leo… -suspiro.
Me siento completa, y mientras nada cambie -ya que la felicidad no suele durar mucho- lo aprovecharé. Sin embargo, él no parecía tan contento.
-Anaís, esto no está bien.
-¿Qué? ¿Por qué? –pregunté confundida.
-Porque somos muy diferentes. Más de lo que podrías imaginar.
Se sentó sobre la hierba, muy a mi pesar, separándose de mí. Por un momento pensé en lo egoísta que estaba siendo. ¿Y si ese sentimiento de felicidad no nos recorría igualmente a los dos? Al fin y al cabo, nos conocemos desde hace dos días. Pero es que me siento tan bien a su lado, tan… llena. Si, esa es la palabra, llena, completa. Hasta límites desconocidos. Nadie en el mundo podría describir esta sensación. Y quizás tampoco sea amor, sino obsesión por que alguien me coja cariño, quizás solo sea una locura interna que divaga por mi cabeza… Sabe Dios lo que es.
-Leo, yo… creo que es mejor que me vaya. Lo he pasado muy bien, en serio, gracias por la comida.
-Espera, que te acompaño. –se ofreció.
-No, gracias, ya se el camino. –me miró unos instantes confuso. –Prefiero ir sola, en serio.
-Como quieras.
Sin mirar atrás me giré y noté como un camino de lágrimas se abría en mis mejillas. Había sido una ilusa, quizás demasiado. Pero también logro entender que Leo no tiene la culpa de mis problemas. La carga es mía, no de él. No tiene la culpa, eso debería quedar claro. Si murieron mis padres, murieron, ya es hora de que lo supere.
Quitando este hecho, esto mero y absurdo hecho, creo que ahora tengo una duda aún mayor que antes. Porque y, ¿ahora? ¿Qué somos? Novios no, por lo visto. Tiene una gran inquietud en que se enteren los demás. Además que sería demasiado precipitado. ¿Es entonces un lío? No lo creo, a nadie le importa un lío. Entonces…
Dejé de pensar en mis comidas de cabeza, cuando me di cuenta de lo importante del hecho de estar encerrada en una casa ajena, con las mejillas surcadas en lágrimas, y sin ganas de ver al conductor. Aún así no me desesperé y empecé a caminar sin saber muy bien por donde ir.
Media hora, más perdida que otra cosa, se estaba haciendo algo de noche. Vi como el sol se iba poniendo poco a poco, y era una visión preciosa, pero algo dentro de mi se encendió. Algo, por lo que tuve miedo, mucho miedo y a la vez calidez. Algo parecido a la calma del hogar me inundó.
-Estaba empezando a pensar que no te encontraría, Anaís.
Me sobresalté, y empecé a temblar involuntariamente.
-¿Quién es?
-Anaís, tengo poco tiempo, así que escucha y no hables. Es importante que te alejes de Leo, muy importante. Tu
Tú jamás serás como él. Sois como el día y la noche, incompatibles, ¿entiendes?
-Pero, ¿Qué dices? Y contéstame mis preguntas.
¿Qué le importaría a esa misteriosa voz mi extraña relación con Leo?
-Cállate, y no me canses, no es bueno. Aléjate de él, no te avisaré muchas más veces, y va a ir a peor. Tu no eres como él. No eres como él.
¿No soy como él? ¿Y cómo es él? La misteriosa voz no declaraba un género exacto, aún así me resultaba familiar. Demasiado para mi gusto.
-¿Por qué?
-Porque está confundido, Ís Él cree que tu eres otra persona. Que no eres como él, piensa que eres una frágil humana, pero no se imaginó que eres una frágil humana iniciándote.
-¿Iniciándome, en qué? –pregunté ya cansada de tanto misterio, y confusa, muy confusa.
-Me tengo que ir, pero escúchame, aléjate de él. Por tu propio bien, Anaís.
-¿Y porque debería confiar en ti? No se quien eres.
-No eres tonta, se que me harás caso. Al final me lo harás de eso estoy seguro.
Así que si estaba seguro, es que era un chico. Un hombre, pero ¿Cuál? Esa es la cuestión.
-Ya nos veremos. –declaró la voz.
-¡No, espera! Tenemos que hablar.
Nadie contestó, otra vez la silenciosa noche invernal volvió a invadirme por todos los sitios.
Seguí caminando, insegura, y muy intranquila. Distintos, yo no lo veo así. ¿Pero el quien cree que soy, una ex novia loca de otra época, una bruja que tiene el poder de sacarle de una maldición? Nada tiene sentido, nada. Él y yo somos iguales. No queda otra explicación.
-¡Ís! –llamó alguien.
-¡Joder, y quien es ahora!
Las cuatro mil veces que había oído hoy mi nombre en boca de desconocidos me hartaron, y casi devoro allí mismo a Leo. Que se hallaba plantado enfrente mía con el coche encendido.
-Vaya, lo siento. Es que te estuve buscando. Tardé en darme cuenta de que no tenías tu coche, lo siento.
No contesté. Sabía que no era verdad el que se hubiese olvidado. ¿Habrá oído algo?
Me quedé allí sin saber que hacer, ahora con la nueva información requerida por un completo desconocido me sentía extraña a su lado. La desconfianza me volvió a invadir de nuevo, sintiendo como la felicidad antes experimentada desaparecía por completo. Se esfumaba sin siquiera darme tiempo a despedirme.
-¿Quieres montar?
Monté en silencio en el coche. El trayecto fue más o menos así, hasta que me decidí a hablar.
-Leo. –llamé en voz baja, temerosa de romper el, por un lado, no tan incómodo silencio.
-¿Si?
-¿Qué eres?
Esa era la pregunta, esa y ninguna otra. No era humano, no podía serlo. No podía estar a mi lado y saber que era alguien del cual desconocía toda su vida. Ahora se que él no es como yo, y ahora se que para estar conmigo, tiene que haber una razón más lejana que esa triste sentimiento llamado amor.
-Hemos llegado. –dijo con sequedad.
Le observé confusa. Sus palabras habían sido frías y cortantes, y muy duras. Sus labios se apretaron hasta convertirse en una dura línea. Y decidí no insistir por esta noche. Pero se a conciencia, que si me quiero enterar de algo, no dormiré hasta conseguirlo. Y tengo la peculiar sensación, de que él también lo sabía.
Salí del coche dispuesta a enfrentarme a mi mar de dudas rutinario.

Concurso Leer es Adictivo.




Una auténtica pasada de concurso, ¿a qué esperas para participar?

Montones de premios

Internacional

Solo una sinopsis

Simplemente G-E-N-I-A-L

Fallen de Lauren Kate

Sinopsis: Luce, de 17 años, es una nueva estudiante de Sword & Cross (Espada y Cruz), un internado/reformatorio en Savannah, Georgia. El novio de Luce murió en circunstancias sospechosas, y ella carga con la culpa de su muerte mientras se mueve por los poco amistosos pasillos de Sword & Cross, donde cada estudiante parece tener una historia desagradable.

Pero al conocer a Daniel, un guapo estudiante, Luce siente que hay una razón para estar allí - aunque no sabe cuál es.
¿Y el comportamiento frío y distante de Daniel con ella? Realmente es un mecanismo de defensa al que se ha acostumbrado una vez... y otra. Ya que Daniel es un ángel caído, condenado a enamorarse de la misma chica cada 17 años... y a verla morir. Y Luce es una chica inmortal, condenada a reencarnarse una y otra vez en una chica mortal que no tiene ni idea de quién es realmente.
12/03/09

sábado, 19 de septiembre de 2009

¡Nuevo diseño, nueva vidâa!


Holaaa, holaa!!

Nuevo diseño, despues de mucho tiempo, cierto. xD

Me ha costado lo mio aprender a poner una plantilla... Una no nace aprendida, pero poco a poco se va haciendo algo!! Y estoy muy contenta con el resultado.

Lo cierto es que muchas de las cosas que tenía antes se han ido, pero las iré poniendo, eso si. Por cierto, si tenia a alguien agregado, avísenme, porque no me acuerdo de todos los blogs aunque puse muchos.

Un saludo

Y sean sinceros... ¿Qué les parece el cambio? Demasiado... ¿"romántico"?

^^

Besiiitus, bloggeros ;)

jueves, 17 de septiembre de 2009

Sobre ¡Willow!


YA A LA VENTAA!!!!!!!!
Y por fin tambien en mis manos. iTendréis que esperar un poquito para leer la reseña, pero la tendréis, ¡¡¡prometidíiisimo!!
Tiene una pintaza increible^^

miércoles, 16 de septiembre de 2009

La canción de la princesa oscura de Javier Bolado


La princesa oscura de Javier Bolado.


Hace muucho tiempo que tenío ganas de leer este libro. Me parecía muy interesante la sinopsis, y no es que hubiera muchas criticas, ni buenas ni malas. El libro me gusto, ciertamente, pero me pareció vacío, en una trilogía, es evidente que tiene que haber una trama principal, pero en cada libro tiene que ir cerrando alguna que otra trama secundaria. Con este libro me dio la sensación clara de que Javier había escrito un único libro y luego lo había partido en tres, dejándolo literalmente en el medio.


No me gustó el rápido cambio de humor de Eliel. Primero orgullosa después humilde, para mi gusto fue demasiado rápido. Y Adriem me pareció cobarde, para ser una especie de caballero...


Digamos que el libro no me disgustó del todo, pero mis múltiples expectativas no se cumplieron en absoluto. Y se que es un "autor novel" por decirlo así, pero, si alguna vez leo las siguientes partes, desde luego será cuando no tenga que leer.




P.D.: Bueno, los dibujos me encantaron^^

Reseña de Willow de Julia Hoban


Willow Randall tiene problemas, bastantes problemas. A sus dieciséis años con un triste permiso de conducir, sufrió un accidente de tráfico con su familia. La cosa es que ella iba al volante. La cosa es que sus padres murieron.

Ahora todo es distinto, con un sentimiento de culpabilidad que la corroe por dentro. Ella vive en un mundo aparte. Vive con su hermano, la mujer de éste y su hija. La relación de entre ellos es bastante peculiar. Su hermano que la trata como a una invitada, con cortesía pero sin afecto. Su nuera que intenta hacerle la vida un pco más fácil y su pequeña sobrina, de la que no puede evitar sentir celos.

Todo es un caos de sentimientos. Por una parte siente que ha estropeado la vida de su hermano. Le ha dejado sin padres, con una carga (ella) y encima tienen que recortar gastos para llevar una vida más o menos en la media. Nada es como él había soñado.

Muchas de estas cosas hacen que Willow necesite suplantar ese dolor con algo, ese dolor interior con algo físico, y ese algo es la cuchilla. Si, el mundo de Willow se va por el desagüe rápidamente. Pero todo empieza a vislumbrar un camino, una salvación con la llegada de Guy. Un curioso chico enamorado de Tristes Trópicos y fan de la antropología. De verdad... ¿Qué puede significar Guy en la vida de Willow? Y si ese secreto que tanto quiere ocultar... ¿Sale a la luz?




Willow es una novela realista y dura, con su historia de amor incluida, con absolucion. Puedes ver que siempre queda esperanza, puedes ver que siempre en la vida hay un camino hacia la libertad, una vía de escape. Este libro, como pocos me han enganchado y me ha encantado, todo hay que decirlo... Yo lo recomiendo!



Un besoo!



P.D: Muchisimas gracias a todos los que os habeis preocupado por mi, el otro día estuve pensando y voy a hacer un post en el que cuenta algo más sobre mi, pero lo que ahora quiero deciros es GRACIAS, por que para mi ha sido muy importante todos los comentarios y me habeis echo sacar una sonrisa.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Reseña de La Bestia de Alex Flinn


Bueno, hoy toca reseña de Bestial. La cosa va principalmente así. He de decir que lo terminé en una tarde, pero no hay otra cosa que se pueda hacer. Yo de peque nunca vi La Bella y la Bestia, aunque más o menos, como casi todo el mundo, sabía de que iba. Aunque este libro me sorprendió mucho.


Al principio Kyle es un chico arrogante, y para nada humilde. Se cree el mejor más guapo, el más TODO. Entre la historia va contando por chat su experiencia, en una especie de grupo de apoyo virtual. Volviendo a Kyle, no le hizo ninguna gracia que una joven le plantara cara en clase, y decidió vengarse. Aunque lo que no sabía...era que su venganza ya era esperada.

Kendra, que así se llamada la valiente chica, no era el prototipo de mujer 10 pero era lista, mucho, y era bruja. Kyle no se enteró hasta que fue demasiado tarde, hasta que era ya toda una bestia.

Como un peliagudo cuento de hadas, ésta historia se va desarrollando lentamente, pero no da tiempo a aburrirte ni mucho menos. Cada capítulo te hace leer el siguiente y así sucesivamente. Y el final... bueno, digamos que yo no me esperaba ese final, y eso que ya sabía cual era, xD


Lo que más gracia me hizo, fue un párrafo de la página 60, para la gente que lo haya leido y tenga el libro a mano... No tengo aquí el libro pero era más o menos así:


"Sabía como era mi padre. No era un Dios, hacía tiempo que lo sabía. Había ido muchas veces detrás de él al servicio y sabía que no cagaba flores" (se que no es así, pero va más o menos como me acuerdo jeje)


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Sigo con la historia: Conexion inconsciente ??



He descubierto ya que no es muy dificil no verlo, que en la historia no me firme ni el gato. Comprendo perfectamente que a la gente no le guste, o no le interese leerla. Pero luego miro la encuesta y las cosas no me cuadran. Por eso pido a la gente que lee tanto "las bloggeras de siempre" como los que no, me digan en esta entrada si quieren que siga colgando la historia. Porque si solo me gusta a mi, no tiene sentido ponerla y compartirla con todos vosotros...


Y bueno, parece que estoy de mala leche pero no, simplemente es que me fastidia que la gente lea mi historia y no pueda escribir nada...





En fin, todo sea dicho y arrivederci^^





P.D.: Me acabo de recordar a Alba cuando dice que hay gente que pasa y es incapaz de poner un triste hola... xD

lunes, 7 de septiembre de 2009

Nueva sección del blog


Bueno, hoy voy a comentar la neew section del blog!!
Trata de expandir nuestra creatividad mostrandosela al mundo bloggero.
La cosa va a tratar principalmente de dos cosas:


  • Mandar relatos que te gustaría compartir con los demás para poner en el blog. (Se puede comprobar que no se pueden copiar porque qué pasa si le das al clik derecho...
  • Quien quiera lo mandará al siguiente correo: conexion_inconsciente_24@hotmail.com poniendo de tema: Relato CI
  • Si tenéis blog ponedlo y os haré una pequeña publicidad al mundo.
  • Será a final de mes, y escogeré el mejor de todo: Sin faltas de ortografía, bien ideado...(no hace falta que sea muy largo, puede ser relato, o minirelato, pero no una novela)
  • ¡A escribir! Todo el mundo tiene derecho a mostrarse al mundo ;)

Espero que os guste la sección, sois libres de opinar^^



Saludos bloggers :D

domingo, 6 de septiembre de 2009

Noticiaaas del díiiaa!!



Gracias a Brandy, de Urban Fantasy Blog, ayer me chapé la Bestia de Alex Flinn, y pronto tendréis la reseñita.



  • También tendréis el primer IMM.

  • Mi lista de libros leidos de agosto.

  • Una nueva sección, que explikaré más adelante.


Muchas cosas que actualmente no puedo hacer porque solo puedo escribir con una mano y tardo mucho.

Por ultimo algo evidente, La Bestia ya salió!!! Id corriendo a buscarloooo ^*^

martes, 1 de septiembre de 2009

Conexion inconsciente: Capitulo 3



Capítulo 3: Conociéndonos a fondo

Nos quedamos callados unos minutos. A veces le echaba miradas de reojo, y siempre que lo hacía él estaba mirándome sin vergüenza alguna. Mientras, yo me ruborizaba, y me quedaba roja como un tomate durante unos minutos, luego se me pasaba hasta que volvía a mirarle otra vez. Vi como el edificio se iba apareciendo poco a poco a nuestra vista, y yo inconscientemente subí la mirada hasta la ventana de mi piso. Paré el coche enfrente, ya que estaba libre de vehículos.
Me bajé del coche sin demora.
-¿Te apetece subir? El piso, como bien te dije antes, no está muy... lleno, ni ordenado, pero sería de mala educación no invitarte y -me paré unos segundos para tomar aliento-¿quieres subir o no? -pregunté más tajante.
-Si, me gustaría conocer los alojamientos de la dama a la que le turbo los sueños. -dijo lentamente, esperando mi reacción.
-No te pases de listo, si quieres subir date prisa, no tengo todo el día, y tengo hambre.
-Vale, vale. -dijo alzando las manos, creando una barrera imaginaria.
Cerré el coche en cuanto él cerró la puerta, y entré en el edificio. Me dirigí hacia el ascensor.
-Te hará bien un poco de ejercicio, ¿o es que no puedes ni ganarme en una carrera, en la que solo tu sabes la meta?
-Haría cualquier cosa para cerrarte esa gran bocaza que tienes. -dije entrecerrando los ojos.
-¿Cualquier cosa? -preguntó mientras se formaba una sonrisa traviesa en su casa, y el brillo pícaro de sus ojos tampoco me pasó desapercibido.
-Tú...eh...me has entendido bien. -dije fingiendo una pésima indiferencia ante sus dobles intenciones.
Paso a su lado corriendo, haciéndole ver que no era ninguna muñeca de porcelana, ni ninguna chica temerosa de perder una uña. Él, casi sin yo verlo, desaparece delante de mi a una velocidad pasmosa. Miro hacia mis espaldas estupefactas, y por un segundo me olvido de que estoy subiendo acelerada las escaleras y tropiezo. Pero antes de llegar al suelo unos brazos me rodean la cintura.
-Hay que asegurarse antes de hablar, preciosa -dijo susurrando en mi oído.
Toda mi cara se puso roja como un tomate. No le miré a la cara en todo el trayecto hacia mi piso. Él se reía cómodamente detrás de mí. Llegué a la puerta de mi casa, y abrí sin dilación.
Mi piso estaba más o menos ordenado. En la entrada hay un cutre perchero que solo aguanta el peso de dos chaquetas, y por lo demás está vacío. La salita, que viene a continuación, consta de un sofá, y un cuadro colgado sobre la pared desnuda. Toda la casa estaba sin pintar. A mi derecha estaba la cocina, con muebles, pero sin comida, ni accesorios ni nada. Y enfrente, estaba mi habitación con un baño bastante grande. No era nada especial, pero a mi me gustaba.
Me quedé quieta, esperando su reacción. Pero él no se movió. Por una parte, le agradezco que no diga nada, por una razón desconocida, creo k no podría soportarlo. Me giro hacia él, mordiéndome el labio inferior.
-Bueno, pues ésta es mi casa, como ya te dije, no es que haya mucha cosa. Poco a poco iré ahorrando dinero. Espero que cuando termine el curso, allá un lugar más o menos acogedor. –una risa nerviosa salió de mis labios, él no dijo nada- ¿Quieres sentarte? Yo tardo un momento.
Se sentó sin mediar palabra. No se como tomármelo, ¿Qué estará pasando por esa cabecita? Quién sabe…
Voy hasta la habitación, i cojo el móvil, de dentro de la mesita. La cartera estaría en el bolso que llevé ayer. Lo busqué detenidamente pero no lo encontré.
-¿Buscas esto? –preguntó una voz detrás mía.
Veo a Leo con una sonrisa de suficiencia agarrando mi bolso. Lo intento coger, pero lo levanta más. Se ríe mientras me ven de puntillas, desesperada por mi bolso. Decido recobrar la compostura, y me cruzo de brazos.
-¿Me puedes dar mi bolso? –pregunté haciendo énfasis en el “mi”.
-Cógelo –dijo con un brillo travieso en los ojos.
Le miré enfurecida, puse los brazos en jarras, esperando que así me devuelva el bolso, pero no lo hace. Por una vez, hago lo que me da la gana y voy a por él. Leo se ríe mientras recorre la habitación corriendo. Después de un par de minutos corriendo por el mismo recorrido una y otra vez. Mi respiración entrecortada no impide que siga estando furiosa, sigo corriendo, hasta que una fuerza invisible, nos tira a los dos hacia la cama. Él se queda encima mío, y a mi me suben, por décima vez en éste día, todos los colores.
-¿Te puedes levantar, por favor? –dije haciendo entrever mi enfado.
-No quiero. –una risa salió de sus labios- ¿Nadie te a dicho que estás muy guapa cuando te enfadas?
-Tengo un spray de pimienta en el bolso –solté inconscientemente.
Se carcajeó, imagino que de mí, por lo que había dicho.
-Entonces no me arrepiento de tener el bolso yo. –dijo otra vez con el brillo pícaro en su mirada.
Pero ésta vez fui yo, la que quedó prendada de ella. Él se acercó a mí, sus labios están a punto de rozar los míos. Cuando un sonido nos interrumpe. Algo vibra en su pantalón, es su móvil. Se separó de mí, sin rastro de alegría en los ojos, y yo maldije interiormente al que le había llamado.
-¿Diga? –preguntó como si ya supiera quién era su interlocutor.
Leo se dio la vuelta, y asintió varias veces con la cabeza.
-¿Qué pasó? –estaba escandalizado.
-¡¿Steve?! Más vale que no lo vea, porque si lo veo lo mato. La… -me miró significativamente-la empresa se irá al garete.
No hacía falta ser muy listo como para saber que me estaba ocultando algo. Tengo la extraña sensación de que hoy no va a haber comida con Leo. Además que esa faceta de él no me gustaba nada. Lo acababa de ver muy violento, seguramente por una tontería. Aunque eso yo no lo podía saber.
-Está bien, voy para ya. –terminó mientras colgó el móvil.
Lo que decía yo.
-Me tengo que ir Anaís.-eso ya lo sabía yo- Pero te compensaré de alguna manera. Mañana iremos a comer juntos, y a cenar. Te invitaré, lo que sea. Lo siento mucho, te recojo si quieres mañana antes de ir a clase, y luego te llevo a comer, ¿vale?
-Claro –lucí mi mejor sonrisa.
Espero que no note que la alegría se quedó muy lejos de llegar a los ojos,
-Gracias –dijo mientras se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.
Al momento se me iluminaron los ojos, y por un momento, olvidé lo acababa de pasar. De todas formas mañana estaría todo el día con él, ésa era compensación suficiente.
Un minuto después estaba sola en el piso. Decidí que no tenía hambre, así que me puse a desembalar las cajas que quedaban. Por lo menos me distraería un poco.
El resto del día fue de lo más monótono. Fui a comprar el material para el colegio, coloqué el resto de las cosas e hice los deberes de la universidad. Después como todos los días, volví a sumirme en esas pesadillas indeseadas que llenaban mi nocturnidad.
Me desperté con mucha vitalidad al día siguiente. Apagué el despertador y me levanté rápidamente. Me puse coqueta para cita –o lo que sea- que tengo hoy. Rebusqué en el armario y cogí una casaca negra acompañada de unos pantalones negros.
Salí de casa con rapidez y esperé un par minutos en la puerta. Si no llegaba en un minuto, llegaría tarde a clase. No llegaba nadie, ni rastro. Me dijirí apresuradamente al interior de mi casa para ir a buscar las llaves de mi coche. No se como me fié de él.
-¿Adónde te crees que vas? –dio una voz seductora cerca de mi oreja.
Me sobresalté y me giré. Ahí estaba Leo, me abrió cortésmente la puerta del copiloto, y el entró en la del conductor. Era un porche, era precioso. Se me quedó la boca abierta. Entré sin proferir palabra. Dentro se estaba muy bien, tenía puesta música ambiental y la calefacción. Suspiré sin saber porqué, y él me miró sonriente.
-¿Te gusta? –preguntó educadamente.
Asentí
-Es una pasada. –miré a mi alrededor fingiendo un asombro infinito.
-Me alegro de que te guste. Siento llegar tarde, no sabía que ponerme. –se sonrojó y a mi me entraron ganas de reír.
-Tranquilo, no pasa nada. –Ya no me molestaba-¿Adónde me vas a llevar a comer?
-Es una sorpresa, no te lo puedo decir –dijo encogiendo los hombres con suma indiferencia fingida.
No hablamos más en todo el trayecto. En pocos minutos llegamos a la universidad, pero no había casi nadie fuera. Salimos corriendo, y entramos en clase juntos. Todos se nos quedaron mirando, y a mi, cómo no, se me subieron los colores.
-Llegáis tarde. Espero que la próxima vez os apresuréis. –dijo la profesora Martínez con seriedad.
Asentimos y fuimos a sentarnos en el mismo sitio que ayer, pero solo quedaba uno, y el otro asiento estaba en la otra punta de la clase. Me fui a sentarme, apenada por la lejanía, pero no le di importancia, y atendí a la clase. A los pocos minutos, me pasaron una nota.

No me contaste lo de aquellos sueños que tenías. Aquéllos en los que salía también yo. ;)

Miré a Leo por el rabillo del ojo. Me estaba mirando con su media sonrisa medio habitual. Volví a sonrojarme.
-Señorita González, ¿puede leernos eso que tiene en las manos a toda la clase?
Me quedé blanca al escuchar esto.
-Preferiría no hacerlo, profesora. –murmuré.
-Pues vas a tener que hacerlo, ya. No quiero perder más tiempo con esto.
Me levanté despacio, sintiendo que me volvía a sonrojar.
-Eh, pone…que: no me contaste lo de aquellos…sueños…qu…que tenías. A-Aquéllos, e…en los que salía…eh…yo. –mi respiración se había vuelto entrecortada.
Oí un coro de risas por la clase, unos me señalaban, otros simplemente se reían. En eso momento deseé que me tragase la tierra. Notaba la mirada furiosa de mi profesora puesta sobre mi clase, y las miradas escrutadoras de la clase puestas en mí. ¿De verdad se podía hacer el ridículo tanto? Maldije a Leo interiormente, y deseé que hubiese dejado sus notas para otra que tuviese tiempo.
La presión de mi clase hacia mí, y no pude más. Salí corriendo, quizá era un acto simple de cobardía, pero no aguantaba más. Escuché el ruido de una silla en la lejanía, como si estuviese en una burbuja hermética.
Corrí desorientada por los pasillos. No tenía ni idea de por donde se iba a los baños. Las lágrimas ya bañaban mi cara. No encontré el baño así que simplemente salí afuera, y me senté en uno de los bancos, que hay por detrás de la universidad.
Estuve allí sentada cerca de cinco minutos sin que me molestasen.
-Lo siento, Ís. Ya le dije a la profesora que fue culpa mía. –dijo una voz arrepentida detrás mía.
Supuse que la de Leo. Qué extraño, me llamó Ís.
-¿Ahora te arrepientes? ¿Después de haber dejado que se riesen de mí? Muy bonito –susurré entre hipos.
-Lo siento, en serio. Ayer te oí hablando con el chico nuevo de esos sueños, y bueno te mandé la nota. No pensé que te la iban a pillar, yo solo quería volver a hablar contigo, pedirte perdón. –me giré a la velocidad de la luz.
-Tú no eres Leo. –recriminé.
-Eh, no. Soy Jorge, el del otro día. Lo siento, otra vez.
Me quedé con la boca abierta, no era culpa de Leo, fue Jorge.
-Serás gilipollas, ¿cómo te atreves, después de todo, a meterte en mi vida? Apártate de mi vista. –me volví a girar indignada.
-No, no me voy a ir. Ís, yo…
-¡Qué derechos te tomas, llámame Anaís! –interrumpí furiosa.
-Vale, Anaís. Pero no me voy a ir.
Se sentó a mi lado, y yo hice un amago de levantarme, pero me cogió del brazo.
-Suéltame –gruñí.
-No, ¿es que no me puedes escuchar? De verdad quiero conocerte, solo eso. Me gustaría que fuésemos amigos no te pido más, -le miré fijamente- de momento.-susurró por lo bajo.
Clavé la mirada en la hierba, que se agachaba como pidiéndome perdón. Suspiré.
-Te daré otra oportunidad. –Dije más calmada- Más te vale que no ocurra nada parecido a lo de hoy, ni a lo de ayer. O te puedes ir olvidando de mí para toda tu mísera vida.
Tengo muy mal carácter, lo sé. Pero eso no le quitaba las culpas a Jorge. Solo han pasado dos días desde el primer día de clase, y ya me había ridiculizado un par de veces. Mi dignidad ya estaba lo suficientemente dañada por éste ingrato, como para no dejarle las cosas claras. Me levanté y me dirigí hacia la puerta, pero una fuerte presión me empujó contra la pared y mi cabeza impactó directamente contra ésta haciendo que tuviese que sentarme si no quería caerme.
-¿Estás bien? Anaís, ¿estás bien? –dijo una voz mientras me sacudían con delicadeza.
-Si, eso creo –me llevé la mano a la cabeza.
-Bien, -miró a su alrededor- ¿Qué tal con Jorge, lo degollaste? –preguntó con una sonrisa burlona.
Le miré sarcástica, y me levanté un poco. Nos hallábamos los dos en la hierba, y él estaba sujetando mi cabeza entre sus piernas.
-No, todavía no lo hice, pero lo haré. ¿Te puedes creer que fue quién escribió la nota? –sacudí la cabeza como signo de incomprensión.
-¿Y quién pensabas que había sido?
Me miró fijamente y vi en sus ojos que el ya sabía mi respuesta, pero que necesitaba preguntar. Giré la cabeza y miré en el lado contrario, ruborizada.
-¿Pensabas que había sido yo? –susurró Leo en mi oído mientras me sobresaltaba.
-Eh… y-yo, n-no pe…pensaba na-nada. –tartamudeé.
Se echó a reír, pero ésta vez no de mi, era una risa tierna llena de comprensión.
-Eres tan encantadora…-suspiró- Eres increíble, Ís.
Lo dijo muy serio, y en mi cara se formó una sonrisa de complicidad. No me había sentido así nunca, era como si fuese mi alma gemela. Es como si fuese mi ángel, mi oscuro ángel de la guarda.
Se acercó un poco más a mi y yo a él. Necesitaba besarle, era como una adicción que desconoces pero que ya vives de ella. Él en día y medio había conseguido encandilarme completamente. Me acerco un poco más a él, para conseguir el sabor de sus labios en los míos.
Suena el timbre.
-No…-Leo se golpea contra la pared en signo de frustración, y me levanta con un ágil salto y tira de mí para entrar en la universidad.
Conseguimos entrar en clase antes que el profesor Andrade. Nos sentamos en nuestros respectivos asientos, y esperamos a que termine el día, para poder estar juntos otra vez.
Me consuela pensar que estaremos todo el día juntos. Es algo desde luego muy reconfortante.
Entramos en clase, y noto todas sus miradas puestas en mí. Decido pasar sin decir nada, y sentarme en mi sitio de nuevo, espero pacientemente a que terminen las clases.
Suena el timbre que da fin a mi tortura. Leo se pone a mi lado, y salimos juntos. Caminamos hasta el coche, y veo como las chicas babean por Leo, mientras otras me miraban desdeñosas. Me reí para mis adentros, completamente absorta por mis pensamientos. Solté una pequeña risilla.
-¿De que te ríes? –preguntó alzando una ceja.
-¿Yo? –pregunté inocentemente. – Por nada, solo estaba pensando.
-¿En qué? ¿En lo guapo que soy? –preguntó sarcástico.
Me reí a carcajada limpia, y él se me quedó mirando, sin moverse.
-Más bien en lo tonto que eres –dije mientras le revolvía el pelo con la mano.
Se revolvió molesto, y se peinó con la mano los mechones que le había descolocado. Me acerqué un poco a él con intenciones bastante claras, y él lo supo, pero se apartó.
-Aquí no, Anaís.
Se da la vuelta y monta en el coche. Me siento en el lugar del copiloto.
-¿Por qué no? –contempló con la mirada la gente que había todavía enfrente de la universidad.
-Así que es por ellos… No quieres que nos vean, no quieres que vean lo nuestro. –concluí alicaída.
-¿Qué nuestro? Nosotros no tenemos nada, Anaís. Solo somos amigos, y yo solo te llevo a comer. –murmuró cínico.
Aquello me dolió más que nada, estaba claro que en este mundo yo no podía ser querida. A lo mejor más allá de las fronteras de la vida, si hay alguien para mí.
-Tienes razón… Siento haber confundido hechos.
Lo dije en el tono más frío que pude, y me revolví en el asiento. Se había creado un silencio incómodo, pero del que ninguno saldría. Suspiré, y, exasperada, esperé hasta que llegamos al lugar.
Era una casa hermosa, antigua pero a la vez moderna. Daba un aspecto de riqueza rústica, que la hacía atractiva y a la vez repelente. Me quedé fascinada unos segundos por el lugar. Era inquietantemente impresionante.
-¿Está es tu casa? –pregunté.
-Claro, ¿de quién sino?
Río largo y tendido, pero pronto volvió a su estado intrascendente de antes. Me sentí sola en el inmenso chalet. Es como si su presencia solo contase como una sombra confundida el paisaje.
-Solo preguntaba. Es muy bonito éste sitio.
-Pues vale, siento decirte que no me interesa mucho tu opinión. –me soltó cínico.
-Si, eso ya me lo imaginaba, pero a lo mejor podrías recuperar un poco de esa ecuación perdida que tienes y comportarte como una persona normal. –repliqué.
-Tranquila, Anaís, no te alteres.
Gruñó por lo bajo furiosa. Aunque en el fondo estaba desconcertada por semejante comportamiento.
-Estoy muy tranquila, pero me gustaría saber qué pasa por una vez. ¿Por qué te comportas así? –pregunté claramente confusa.
-Eso no es asunto tuyo. –contestó con sequedad.
No me di por vencida. Ahora o nunca.
- Lo es, claro que lo es. Igual que no me quieres decir porque soñaba contigo, cuando no te había visto en mi vida. ¿Me lo vas a decir? Porque entonces no veo la razón por la cual tolerarte todo esto. –solté todo como si me fuese la vida en ello.
-¿Eso es lo que piensas?
Mi mente ya estaba trabajando un sarcasmo apropiado, pero me descolocó completamente su pregunta. No, en realidad no lo pensaba exactamente así, pero hubo mucha verdad en sus palabras. No quise contestarle, por lo que me volví y eché a andar hacia la casa.
-¡Anaís!-notaba como me seguía. –Contéstame
Se acercó con grandes pasos a donde estaba yo, pero no me giré para mirarlo, y por supuesto no le dirigí la palabra.
-¡Dímelo! –me agarró con fuerza el brazo, e intenté debatirme, pero era mil veces más fuerte que yo.-Dímelo. –su voz volvió a sonar sombría.
Me mordí el labio inferior, y rompí cualquier contacto visual que pudiera ocasionarse, girando la cabeza hacia mi derecha. Me sacudió con energía, pero seguí en mis trece. Si me volvía a insistir, le gritaré con todas mis fuerzas que todo es cierto. Todo, y si quiere más detalles, que le pregunte a psicólogo, porque con ese carácter, le hace falta uno.
Se acercó a mí, hasta quedar en a una distancia poco esperada. Mi respiración se volvió deliciosamente rápida. Deliciosa, claro está, hasta que me di cuenta torpemente, de que mis intenciones distaban bastante de las suyas. Se apartó de mí con brusquedad, y se alejó de allí.
Le seguí, pero me costaba bastante seguir su ritmo.
-¡¿Quieres andar más despacio?! –grité.
No respondió. Eché a correr, vi como desaparecía dentro de la casa, dejándome la puerta abierta. Se ve que hemos empezada muy bien la velada, me dio pena pensando en lo bien que estuvimos antes.
Entré en la casa, no estaba dispuesta a quedarme embobada otra vez, no le daría esa satisfacción. Así que fingí indeferencia hacia esa espectacular mansión. Le había perdido de vista, le busco con la mirada, pero nada. ¿Dónde estará? Aprovecho el tiempo para mirar a mi alrededor. Enfrente de mi veo una escalera gigante que toma dos direcciones distintas, la decoración es moderna, aunque no demasiado. Se podría definir como minimalista.
Caminé un poco para observar lo que había, pude ver un porta fotos en el que estaba Leo con una chica joven, me sentí furiosa de pronto, pero intenté que no se me notase.
-¿Qué haces? –preguntó Leo a mis espaldas.
Me sobresalté, y me giré despacio.
-¿Yo? Nada –contesté inocente.
-Ya…Bueno, vamos a comer.
-Vale.
Caminé detrás suya., y me vi, por un momento con ganas de volver a mi casa. No se que me pasaba hoy, tenía demasiada morriña por algo que nunca había tenido. Había anhelado unos padres, pero la verdad es que yo no los tengo. Me volvió a invadir aquella sensación de soledad. Leo ya no me pareció tan bueno, tan cariñoso o simpático, sino que me pareció aquel ser frío del otro día, aquel que me amenazaba en mi inconsciente.
Entramos los dos en la cocina. El silencio se hizo insoportable, pero aún así no le hablé. Me indicó con gesto educado conde debía sentarme.
Me senté inquieta, y el enfrente mía, se sentó también. ¿Es que la comida iba a venir sola?
-¡Disha! Trae cuando puedas la comida.
-Si, señor. –contestó una voz femenina en la cocina.
-¿Tienes una cocinera? ¿Y tus padres?
-Muertos. –mi cara se quedó blanca unos instantes. –Tengo una criada por el simple hecho de que no tengo ganas de pasarme la vida en casa, intentando limpiar toda esta mansión. No acabaría en la vida.
Sonreí, una parte de mí, se hallaba lejos del lugar. Pensando. ¿De verdad sus padres estaban muertos? Bueno… No se atrevería a mentir sobre eso, digo yo. Sería muy desconsiderado. No, estaba segura, no puede haberme mentido sobre eso. Solo se me ocurre decirle:
-Siento lo de tus padres. Parece que los dos somos huérfanos. –sonreí, pero la alegría irónica no me llegó a los ojos. Sabía que éstos tenían la tristeza, que pedían amor a gritos. Agaché la cabeza para que no se me notase.
-Yo también siento lo de tus padres. Comprende que, aunque seamos huérfanos, hemos sufrido más que los demás. Sabemos lo que realmente es la vida. Que no es un cuento, que tu no eres la princesa ni yo soy el príncipe. Solo somos los vasallos. Simples criados al servicio de su señor. –lo dijo con amargura, pero aún así pude ver la gran verdad de sus palabras.
Suspiré, y noté como las lágrimas acudían a mis ojos, sin previo aviso. No pude controlarlas, eché el pelo hacia delante rogando que no se me viese. Pero debió de notarse, ya que se levantó y se quedó a mi lado, agachado.
-No llores, no quiero verte triste, Anaís. Verte triste es como ver el mundo gris. Nada tiene interés, nada salvo tus ojos cristalinos, tus acuosos ojos verdes. El verde es esperanza. Recuérdalo. Eres especial, lo sabes.
Las lágrimas ya surcaban mis mejillas. El las recogió con la yema de los dedos. Notaba como fluía la conexión, todo en el ambiente era electrizante. Apoyó las manos en mi silla, y se fue levantando poco a poco, acercando nuestros labios cada vez más. Estaba ansiosa por conseguir ese beso, lo quería, quería poseerlo.
-La comida está lista. –se quedó quieta al vernos, y cerró los ojos, girándose. –Lo siento, no pretendía… eh… Vuelvo más tarde. –estaba nerviosa.
-Tranquila no pasa nada. Ven, tenemos hambre.
-Vale. –dijo obediente.
Se levantó sin mirarme, y yo me giré igual. Sabía que si le miraba a los ojos, no podría resistirme, y él tampoco. Lo peor es que él también lo sabía. Vaya si lo sabía…

Preeeemios^^


Un premio tururu!! Graciaas a atrapalibros^^

Thanks you Katia ;)
y se lo paso a...
chan chan >.<
Deigar y Alishea
de
Juvenil Literario y Alishea Dreams

Psicología blogueeeera ;)


Holaaa Blogueeros! ^^
Bueno, pues escribo porque tengo ganas de hablar con vosotros, que aquí solita me aburro muucho >.<>GENTE!! Os habeis dado cuenta de que septiembre ya nos asolo, y con este poco... agradable mes en algunos casos. Viene una parte buena y una parte mala.

La mala es fácil de saber. La llegada de exámenes, trabajos, del colegio algunos, instituto, universidades, etc. Depende para quien, esto siempre es un mal trago, a nadie le hace ninguna gracia. Aunque el primer maravilloso día de ver a los amigos, y pasatelo bien, parece que comienza un año distinto, pero que se le va a hacer, el año suelen ser los mismos.

La parte buena, para gente como yo solo, es la llegada de un mundo de libros. La llegada de Bestial, la segunda parte de Cazadores de sombras, Willow, Los sangre azul, Éxodo... Creo que la lista es bastante larga. Nuestra amiga la literatura siempre hace más llevadero el trabajo, y todo, al fin y al cabo. Y siempre tenemos amigos a los que apoyarnos, todos lo sabemos. Y si eres de las o los ( ;) ) que no tienes muchos amigos, siempre tendras a tus amigos los bloggeros perdidos por internet, solo hay que buscar un poquillo :)


Y bueno termino ya el momento psicológico que me ha entrado xDxD

Os quieeeero compis bloggeros ^^